domingo, 13 de abril de 2014

Señora que hace una escapada breve II


Después de una noche de vueltas y vueltas en una mini cama amanece en Sevilla.
Mi hija dice que soy como la princesa del guisante, porque me sacan de mi lecho y no paro de poner pegas. 
Que si el colchón es duro, la almohada es flaca o las sábanas ásperas. Siempre hay algo. 
Además, como me gusta dormir en diagonal, si el catre es chico me salgo del perímetro.
Lo normal. Tampoco creo que sea tan especial....
Bueno, pues después de dormir de aquella manera, nos vamos a desayunar. 
En el bareto de abajo ponen churritos y porras, mmmm.... Una delicia.







El día invita a pasear y decidimos darnos un tinte cultural. Hay una exposición egipcia, una réplica del templo de Abu Simbel al lado del río. Allá que nos vamos.
En la taquilla han puesto un egipcio auténtico, pero de los de ahora, para dar ambiente. Tiene toda la cara de Ramses tercero. Con un taparrabos, una toalla de rayas en la cabeza tipo costalero y una posturita de "mano adelante picopato y mano atrás pásamelsobrenB" daría el pego. 
Pero pierde toda la grandeza faraónica cuando se pone a tontear con nosotras con escasa gracia. 
Sonreímos con más desgana que otra cosa los chistecillos piramidales y nos vamos deslizando hacia un lado, no sea que lo siguiente sea sacarse una cobra del sobaco.





 Tenemos qué esperar a la siguiente tanda de gente, así que mientras, nos acercamos a un mercader convenientemente apostado en la zona de espera, a ojear todo tipo de figuritas con orejas picudas, señoras calvas y pirámides convertidas en pisapapeles. 
Francesca dice que le compre un escarabajo, que es el amuleto de la suerte egipcio. Siempre hay un amuleto, vayas donde vayas. Compro toda una manada de escarabajos e introduzco el mío, de color verde, en el monedero mientras le susurro: "Ya sabes lo que tienes que hacer". Ahora a esperar los resultados del laborioso escarabajo. Verde.
Llega nuestro turno y pasamos al templo. La verdad es que mola aunque sea de cartón piedra.









Un chavalillo de ojos claros narra las peripecias de los que construyeron el monumento. El de verdad.
Yo me dedico a lo que más me gusta, foto va, foto viene.
Le falta un poco de glamour ambiental.
Con unos extras haciendo de Cleopatra, Marco Antonio y Nefertiti luciría mucho más. 
Pero bueno, ahí os dejo las instantáneas para que os animéis a dar una vuelta por el Nilo-Guadalquivir.




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