lunes, 22 de diciembre de 2014

Señora que sigue pobre el día de la lotería


7 de la mañana. 12º C. 
Pringaos que suben al autobús en mi parada: 3, incluyendo a una servidora.
La muchacha de al lado extrae de su bolso de eskai una crema de manos portátil y se las embadurna antes de enfundarse en unos guantes. 
No hace frío, pero da igual, en la siguiente parada entran dos alegres mozas con sendas bufandas que las asemejan a lagartos con gorguera.
Más paradas. Dos señores silenciosos y una señora mayorcita que viste pantalón de cuero y porta bolso Desigual. Inquietante.
En la parada del barrio pijo suben dos señoras, ambas de marrón y camel. Bolsos de cuero y mechas rubias. Me bajo en la siguiente. Porque es mi parada, no porque hayan subido las presuntas pijas, aclaro.
En total hemos sido 11 mujeres y 2 hombres. Ganamos por goleada.
Como cada mañana, paso al lado del señor que vive en el coche. Hoy, afortunadamente está vestido. Supongo que cuando sale en gayumbos a asearse no espera encontrarse mucha gente a esas horas intempestivas, pero podía ponerse una batita de cuadros. Por decoro, mayormente, pero también por esa tos perruna que perturba el amanecer gaditano.

14 y 26. Como era de esperar no me ha tocado ni el gordo, ni el delgado, ni tan siquiera el anoréxico. Qué poco tino tengo... ¿Lo importante es la salud? Pues por lo menos que se me quite el dolor de pie....
Porca miseria!!!



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